El pasado 29 de enero de 2005 nuestra escritora local, Dña. María José Mures, presentó su libro de leyendas, Zahorí. Nos acompañaron los clarinetistas D. Gabriel Luna Alcázar y D. Francisco Javier Navarro Miranda. Agradecemos igualmente su apoyo a la Excma. Diputación Provincial de Córdoba, al Excmo. Ayuntamiento de Fernán Núñez y a la Peña Cultural y Artística "Los 72". Les ofrecemos dos relatos para que puedan comprobar la genial pluma de María José (Fotografías realizadas por Beatriz García Ramírez. Pulse en las imágenes para ampliarlas.)

ZAHORÍ

Era verano, hacía demasiada calor y todo podía llegar a confundirse, a mezclarse unas ideas con otras como el alquitrán cuando se mezcla con guijarros y llegan a formar algo duro y compacto y de difícil separación.

Recibí una carta de un remitente casi olvidado, mi mente empezó de nuevo a desarrollar longevas ideas; los sentimientos perdidos establecieronviejos trazos y como células cancerígenas empezaron a regenerarse rápidamente, todo fue posible, se mezcló bueno conmalo, hasta el punto de no saber discernir unos de otros. No esperaba nada, en otro tiempo fueron heridas mis entrañas y nada deseaba de esa persona, nada podía esperar, le tenía todo calafateado para que no pudiera acceder a mi interior y hundirme de nuevo como un barco.

Aquel día estaba abatida por cosas comunes y exorbitantes, paseábamos por el parque y me notaste triste, con la voz más seria del mundo y tu mano en el talle preguntaste: qué me pasaba. Cuando son muchas las preocupaciones siempre se responde, para terminar antes y no preocupar: -que nada-, así hice para no perturbarte, pero sí pasaban cosas, tú lo advertiste, pero no era el momento de gritar en medio de los niños que se balanceaban sin penas en los columpios, qué podrían pensar de las personas mayores. Tenía los sentimientos revueltos y sin clasificar. Tu mano me dio tanta tranquilidad mientras me hablabas que empecéa sentir por ti tanto amor como el que transmitían las cartas, las cuales no quería escuchar, pero no podía ser cierto este afecto ¡no podía!, y no pude rechazarlo, necesitaba ternura y daban igual muchas cosas, avanzaba la conversación y algo más fuerte que mi corazón empezaba a latir en todas direcciones, me atemoricé, encima esa noche partías, no volvería a verte hasta: ¡tal vez Navidad! Tu abrazo, tierno por mi sufrimiento y largo por la despedida se me quedó tatuado para siempre.

No supe qué hacer por la mañana ni por la noche ni en la semana que pasó, sin darme cuenta pasaron los años, sin darme cuenta.¿Qué hacer? ¿terminar perentoriamente con aquellas cartas?, ¿empezar con nuevas? Sentía elmismoquerer por los dos, aunque miento, había sido más fuerte el abrazo, lo tenía en mi cerebro señalado, pasó algo más de una semana y el corazón me ardía como a los cinco minutos de su ausencia,así no podía vivir hasta Navidad.

Antes de las fiestas hice un nuevo remitente, le conté todo lo que padecí con aquel sello en mi piel y todo lo que no supe decir con: nada (?). Al final mi mente se quedó satisfecha, no cupo una palabra de más, todo era tan sincero que lloré mientras escribía, conforme lo hice fui ordenando y clasificando mis sentimientos, simplemente una carta me acomodó internamente, pero cuánto lloré en ella...

Todo lo ajustó el tiempo, jamás pensé que la amistad pudiera llevar algo más queamor y más que el sexo, no hubo nada más, sólo el amor a la verdad determinó esa unión. La verdad: lo que nos unió y lo que nunca separará a las personas.

Te llamé Zahorí para siempre, por ver más allá de los ojos de las personas que sufren.

15 de Enero de 2001

 

 

CARTA ROSA

Mirando la planta que hay en mi patio inevitablemente he pensado en ti una vez más. Día a día sus flores crecen como mi sentimiento, de ella brotan flores moradas, morado, ¡qué color tan extraño, ni azul ni apasionado rojo, ni frío ni calor... ahora este color ya tiene una nueva historia, ya no es cualquier color, tú le has dado vida al único que en mi existencia cromática cuenta con tu leyenda, es la historia de la ternura la que te une a la naturaleza. Tu mejor regalo, pétalos violáceos prensados. Todo un lujo y a la vez un nuevo símbolo.

Son las siete y media de la tarde, a lo lejos se oye una vieja campana tocando para que los fieles se acerquen a la oración, como el moecín llamaba a los suyos, es la misma sucesión de los hechos, nada ha variado, sólo la tecnología nos diferencia en el espacio... Tengo muchossentimientos aún por clasificar y analizar, me gustaría hacer de ellos un esquema, pero son íntimos y necesitan algo más de atención: sensación de amor y odio, ilusión y desencanto... pero cómo pensar con este calor que todo lo desintegra y confunde, de dónde saldría un pensamiento digno de confianza.

Me gustaría que estuvieras a mi lado para que me ayudaras con mis obsesiones, la única persona que los puede apartar y clasificar eres tú, encima es tu trabajo y sabes hacerlo. La lejanía me dista de pensar en otra cosa que nose aproxime a ti, mas luego te vas y vuelvo con otro nuevo problema... Me dio pudor confesarte mi grotesco afecto, pero es cierto, ahora no sé si cuando te llamo acudes por mi desesperación o por el cariño que reniegas expresarme o tal vez las dos ideas sean tu urgente regreso, sea comofuere tenemos las mismas ideas de las cosas y esto nos une. Al conocer mi ternura teagrandas y enorgulleces, mas no te aprovechas de esta debilidad como hacen los amantes crueles, por esono insistimos, por eso queremos estar siempre cerca el uno del otro,meditando pienso que estar juntos sería peor que estar cerca, todo se vicia con el tiempo, en ladistancia que nos separa no existe el tiempo por eso nada se puede dañar. Por este procedimiento conservamos nuestro prístino amor. Lo que no sabes, o tal vez no lo sepas sino que también lo sientas, cuando la fiebre sube y no tienes más remedio que desplomarte en tu Yo, ansío estar contigo y grito a Hefesto para que encienda su fragua y forje nuestros cuerpos en uno solo y permanecer eternamente hasta el infinito.

Septiembre de 2000