EL MOTIVO

 

UNA lágrima vuestra bastaría

para seguir luchando en la trinchera,

para no abandonar, ni aunque quisiera,

esta ingrata batalla. Pelearía.

 

–oh campo de la noche, oscuro día,

insomne pesadilla en mi ceguera–,

por conquistar el límite y frontera

de esta comarca que sé bien que es mía.

 

Arrancaría de mi cuerpo aquello

que estorbase a la empresa que me llama.

Tan sólo necesito para ello

 

vuestro calor de amigos, la proclama

que me ayude a crear todo lo bello

que en mi mente sin luz se ahoga y clama.

 

                        De Sonetos intemporales

CAJA DE MADERA

 

Yo sé que te preguntas

qué guardo en esta caja,

–haya y marquetería–,

y porqué algunas noches,

mientras duermes

me levanto y trasteo.

 

Siéntate.

            Conoce mi secreto:

el viejo tirador con su horquilla de palo,

la estampa de primera comunión

de una niña de trenzas,

una figurita de barro

del portal de mi infancia

                                      y una flor disecada.

 

(El porqué de esta flor no te lo he dicho,

ni tú, prudente como siempre, has preguntado.)

 

                                          De Cuaderno azul

POR LAS CALLES DESIERTAS

 

Triste y cansado voy

por las calle desierta.

Desesperadamente

llamo a todas las puertas.

Están a cal y canto

cerradas; y están muertas

las casas.

             Poco a poco

va creciendo mi pena.

Grito y nadie responde.

Un eco me contesta

lejano, tras los trigos,

del confín de la tierra.

 

Detengo el paso y, solo,

rendido en una acera,

voy dejando a mi cuerpo

que lentamente muera.

 

De Crónica del desencanto

CALLE EMPEDRADA

 

Con cáñamo y cerote

cazabas arañones

en la calle empedrada.

Tiempo para la vida

donde viejos amigos

juraban sus lealtades.

 

Han pasado los años

y apenas queda un leve

recuerdo de aquel tiempo:

crecieron los amigos,

asfaltaron las calles

y al saber sientes miedo

en las noches de lluvia.

 

         De Cuaderno azul

           A AVENTAR

Vamos muchacho a aventar

el trigo que hay en la era

que está la trilla acabada

y la parva nos espera.

 

Lucha el trigo con el aire,

vuela la paja ligera

y se queda el grano limpio

sobre el tambor de la era.

 

Como el trigo van volando

mis ilusiones viajeras;

mi corazón por el aire

hasta fundirse en la tierra.

 

Por el aire mis palabras alegres vuelan

y, como el trigo, mis labios

tornan a besar la tierra.

 

Dame ese bieldo, muchacho,

y vámonos a la era

que quiero aventar el trigo

y con el trigo… mis penas

 

                   De Crónica de un amor

El pasado día, 10 de agosto, tuvimos el honor de contar con nuestro poeta local, D. Fernando Serrano, quien llevó a cabo un recital antológico de su obra. Fue presentado por D. Juan Velasco y estuvo acompañado a la guitarra por D. Juan Marín Naranjo. He aquí una pequeña muestra de los poemas con los que nos deleitó.